JENNY KATHERINE MOLINA BUSTOS
Servidora Publica

Publicado el 20/01/2026
Derechos de autor 2026 Revista de investigacion de ciencias sociales y economicas

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El artículo examina la evolución del rating crediticio soberano de Colombia asignado por Moody’s durante el periodo 1993–2025, con el propósito de analizar su relación con la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal y la percepción de riesgo país en los mercados financieros internacionales. Desde un enfoque de economía política del desarrollo, el estudio interpreta el rating no solo como un indicador técnico, sino como una expresión de la confianza sistémica en la capacidad institucional y financiera del Estado.
Metodológicamente, la investigación adopta un enfoque cuantitativo y longitudinal, basado en la sistematización de las calificaciones de Moody’s en moneda extranjera y local, tanto a corto como a largo plazo. Se complementa con un análisis contextual que incorpora variables macroeconómicas clave —como deuda pública, déficit fiscal y crecimiento económico—, así como eventos estructurales relevantes, incluyendo reformas económicas, choques externos y la pandemia de COVID-19. Asimismo, se integra un marco teórico sustentado en la teoría del riesgo soberano y la economía del desarrollo.
Los resultados evidencian una trayectoria caracterizada por una prolongada estabilidad en el grado de inversión desde 1995 (Baa3), con mejoras hasta Baa2 y una permanencia sostenida durante más de dos décadas. No obstante, a partir de 2020 se observa un deterioro progresivo, reflejado en la rebaja a Baa3 en 2024 y en la disminución del rating de corto plazo a P-3 en 2025. Este comportamiento se asocia al incremento del endeudamiento público —superior al 60% del PIB—, déficits fiscales persistentes y vulnerabilidades estructurales del modelo económico.
El estudio concluye que, si bien Colombia mantiene una relativa resiliencia en el contexto latinoamericano, la sostenibilidad del grado de inversión dependerá de la implementación de políticas fiscales responsables, la recuperación de la confianza institucional y la transformación estructural hacia un modelo de desarrollo menos dependiente de ingresos volátiles y más orientado a la productividad y la equidad.
